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“Aquél que desea pero no actúa, engendra peste.

Espera veneno del agua estancada.” [William Blake, 1789]

 

 

Fundamentación Conceptual de Lasicalíptica, por Ricardo Luna 

Introducción

 

Este texto da cuenta de los antecedentes formales y conceptuales del proyecto editorial virtual Lasicalíptica; registra el proceso previo y presenta los postulados históricos y encuentros conceptuales que fueron apareciendo en el camino. Motivaciones y fricciones que llevaron a construir políticas editoriales y modos de formar y de-formar discursos.

Sicalíptico etimológicamente se refiere a todo lo relativo a la picardía sexual destinada a la excitación, y tiene una formación un tanto obscena a partir del griego. Se deriva con el sufijo de relación –ico de la palabra sicalipsis, compuesta de higo (pero también órgano sexual femenino) y el verbo untar, ungir con aceite (especialmente a los atletas) de donde también frotar y también estimular, preparar para algo. Así que etimológicamente sicalipsis significa untamiento, frotamiento o estimulación del “higo”.

Lasicalíptica nace en el 2013 tomando este termino de forma performática, adueñándose del sentido obsceno con el que se usa en el español y transformándolo en un significado positivo de visibilidad, orgullo, lucha. Así creamos una plataforma editorial y galería virtual con el fin de exhibir, distribuir, discutir, sobre arte atravesado por temáticas de sexo/género, y cuerpo. Arte sexuado.

Es necesario definir un glosario de términos para explicar el impulso creador de un texto, desde mi posición de editor/curador que da cuenta de la necesidad de enunciación de colectivos y artistas, que expresan y representan su sexualidad y sus cuerpos en un contexto que ha escrito sistemas de significados que invisibilizan su género y su sexo, priorizando el orden natural heterocentrado reproductivo que ha privilegiado las representaciones de la sexualidad basadas en la funcionalidad genital de sujeción[1], excluyendo ciertas relaciones sexo/genéricas, así como la designación de ciertas partes como no sexuales (más particularmente el ano; como Deleuze y Guattari han señalado “el primero de los órganos en ser privatizados, colocados fuera del campo social”).

Una plataforma editorial como Lasicalíptica requiere construir un tejido que relacione expresiones que son creadas aisladamente; en distintos terruños, e influenciadas por distintas realidades y con distintos valores; sin embargo, alineadas en valores, placeres y deseos, ayudando a potenciar su valor simbólico.

En Lasicalíptica, este encuentro se da con bastante libertad y la puesta en común produce un sinnúmero de procedimientos cognitivos/significantes, que influyen en la evolución de los discursos de algunos artistas y articulistas que acompañan frecuentemente los proyectos de Lasicalíptica. Así, en sus trabajos aparecen signos comunes que dan cuenta de un movimiento fértil de creación y de-construcciones de los discursos heterocentrados cuyas performatividades son inscritas en los cuerpos como verdades biológicas[2].

No es mi intención la creación de conceptos cerrados sobre Lasicalíptica. La experiencia del cuerpo y la propia historia son lugares legítimos desde donde uno puede hablar y al haber contado con la participación de más de setenta artistas, cada uno creando desde diferentes posiciones y enunciados, es imposible exponer desde un solo lugar, y peor aún dictar un concepto único. Así, trataré de ordenar mi discurso desde la experiencia de haber vivido el proceso de análisis y ordenamiento de nuestros proyectos. Para englobarlo desde mi mirada usaré la expresión “significados que mutan”, creo que así se podrá entender mejor la motivación que, desde un principio, pretendí dar a esta plataforma de exhibición.

 

Antecedente de caso. El arte del sexo.

 

Decidir un camino a seguir tiene que ver con encuentros y prácticas de la propia historia personal. El nacimiento de este proyecto editorial artivista tuvo que ver con la necesidad de poner una perspectiva social, analizar discursos y encontrar la forma de comunicar una idea política, a través de un arte que encuentre un medio para irrumpir en la cotidianidad de lo público. Proceso que supuso un recorrido previo que tuvo algunas pruebas anteriores.

Años antes de que existiera esta plataforma, mi necesidad de expresión se delineaba en el ámbito de mis estudios de Cine. El trabajo para el aula ya suponía en mí un esfuerzo conceptual como si este fuera a ser expuesto en algún circuito de arte, expresiones y experimentaciones que pintaban un caminar a paso firme. Los caracteres que tecleaba inevitablemente terminaban en guiones de escenas sexuales explícitas entre personajes del mismo sexo.

Un apasionante sentimiento activista y de fricciones con la homofobia generalizada en las periferias de las ciudades, motivaba la acción de leer estos guiones ante un público estudiante y docente cercano, con el que me relacionaba casi a diario. Para algunos profesores, la imagen sexual explícita connotada en mis guiones problematizaba la consigna clásica del lenguaje, el camino elegido era pornográfico, trabajo que suponía una exposición incluso a la burla, que en algunos casos era difícil de acompañar formativamente para algunos de mis profesores.

Pedía a gritos recuperar el sexo usurpado por la industria pornográfica para incorporarlo en obras de arte.

Mi deseo de experimentar con imagen sexual continuó rondando mi experiencia con la fotografía y el videoarte. La práctica nunca estuvo vacía de una necesidad política de creación simbólica y un alejamiento de categorías gays acostumbradas al lugar clasista burgués fashion y al máximo límite del abrazo.

No me sentía representado en los imaginarios sexuales del manual de guión y concebía la necesidad de mostrar sexo sin censura, fiel a la esperanza de convertirlo en un signo cotidiano. Mi sexualidad era hermosa, a veces tenebrosa y momentánea. El deseo de representarla, de institucionalizarla, de estetizarla, de repetirla, de puño, en fin, de creación de un sentido, siempre fue y ha sido una pulsión política visceral, característica del deseo.

Así, impulsivamente creaba obras, luego encontraría contestaciones académicas a mis dudas a través de mi profesor de Análisis de Films que al fin lograría evocar cual puntapié en una clase sobre el psicoanálisis desde la visión de los escritos de Laura Mulvey sobre el texto “El estadio del espejo” de Jacques Lacan[3], que aludía a la función formativa de la imagen, la objetivación de los cuerpos y cómo llenar de sentidos los cuerpos, además de nociones de placer y objetos de deseo. Luego agregaría un texto sobre pornografía y montaje de Slavoj Žižek, que me ayudaría a entender el lugar perverso de la mirada que construía la pornografía sobre el espectador objetivizado por actores que representaban estas simples historias[4].

 

Primera aproximación conceptual. La pornografía y el corte Hitchcockiano. La función formativa de la imagen. Construir un sujeto.

 

La pornografía puede ser definida como un paseo por escenarios genitales, en cuanto al uso de la imagen sexual explícita, sin embargo, fundamentalmente diferente si posicionamos el análisis desde el punto de vista de su función cultural.

El porno es visión-de-sexo a través de órganos instrumentalizados amasando el encamarse a contra-cuerpos. Física de la proximidad de los cuerpos. Rítmica de sus identidades y de sus categorías sexuales. Distribución y propagación cultural que merece una reflexión.

En tanto, la pornografía también es muestra y manifestación de la función formativa de la imagen, es menester preguntarse cómo nos afecta este particular consumo y cómo determina la valoración de su función en la sociedad. Influencia industrial de consumo masivo que marca pautas de conducta y formas de habitar. Lo que se visualiza se materializa como prácticas sexuales que sugieren una conexión con lo que se consume. El “arte de tener sexo” es un manual didáctico pornográfico[5].

En contra parte, en un nuevo paradigma que ha aparecido, sobre todo en los años noventa (post-porno y movimientos artísticos queer/cuir), y que en Latinoamérica ha tomado fuerza y frecuencia frente al uso de la imagen para dar visibilidad a la sexualidad en la sociedad contemporánea, está atado al feminismo, las revoluciones sexuales y la liberación gay como antecedente inmediato.

En lo que respecta a estudios de sexo, las elaboraciones teóricas formuladas por el psicoanálisis freudiano y lacaniano son particularmente relevantes puesto que han configurado gran parte de la terminología desde conceptos como represión, placer, y deseo. Por ello, aludiré a algunos autores del pensamiento psicoanalítico para derivar la reflexión sobre pornografía entre representación sexual y reproducción simbólica.

Recordemos que la pornografía es una industria y que lo porno no es un género alterno ni subrepticio, no se encuentra separado del entorno regular de consumo de imágenes. Además el contenido visual que en algún momento fue considerado pornográfico ahora es bastante tolerado.

En cuanto a las similitudes del porno con lo erótico podríamos trazar el uso del imaginario sexual y, a su vez, hay un brote compartido en cuanto al imaginario del accionar sexual, una especie de sistema de escritura. Aunque evidentemente se diferencian porque el porno se enfoca en provocar una respuesta física que no se presenta como propósito en el erotismo. Según el entendido generalizado, el porno es la representación explícita de lo sexual con la única intención de excitar sexualmente al espectador y, en este sentido, es el género que “revela todo lo que hay allí para revelar, que no oculta nada, que registra directamente todo con una cámara y lo ofrece a nuestra vista” (Zizek, 2004, p. 182).

Por ello podríamos afirmar que lo que define lo pornográfico es el nivel de la mirada más que el nivel del contenido.

Entonces, dejemos por un momento esa parte de lo porno como contenido exclusivamente visual, lo que implica deslindarnos del catálogo de variaciones de la representación sexual y concentrémonos en el efecto o influencia de tales imágenes, que es la discusión que compete a las formas en que determinado consumo de imágenes puede generar estados psicológicos, emocionales y conductuales.

Consumir imágenes de cualquier tipo, no solamente pornográficas, puede mantenernos en una postura pasiva, en tanto como actividad consiste en la suspensión de toda acción motora, incluso intelectual, al estar absorbidos por la presentación de la secuencia de imágenes. Si bien sentarse a ver televisión no implica una actuación o participación, habría que pensar qué implica la contemplación como experiencia estética (percepción sensible). No es que en ese momento no nos esté pasando nada. Más allá de la percepción de formas, colores, texturas y diversas configuraciones, estamos siendo afectados de muchas maneras y sin duda muchos procesos se llevan a cabo en nosotros al mirar.

En lo que concierne al amplio espectro de alteraciones psicológicas, emocionales y conductuales, me parece menos pertinente definir la connotación moral de estas afectaciones, que la reflexión sobre el rol del espectador. La coincidencia entre exponernos al impacto de la imagen y dejarnos afectar ocurre mucho más que la tan difundida creencia causa-efecto que puede tener una sugerencia visual en una conducta de consumo.

La función formativa de la imagen podría acotarse como la manera en que una imagen nos afecta independientemente de nuestras competencias (aunque seguramente nos afecta por la disposición de nuestras estructuras simbólicas). En este principio reside el famoso escrito “El estadio del espejo” de Jacques Lacan, que desde el psicoanálisis ha impactado diversas teorías sobre la imagen y el arte. El estadio del espejo se refiere a la identificación imaginaria, que no sólo se direcciona en la imagen formada sino que incide y transforma al sujeto cuando asume dicha imagen, esto es, una identificación a modo de imago, cuya función es establecer una relación del organismo con su realidad (Lacan, 1984, p87-89).[6]

En el desarrollo del qué se muestra, de qué maneras y por cuánto tiempo se muestra no sólo aludimos a la problemática de la representación en los medios sino a las dinámicas sociales y los andamiajes discursivos. Con respecto a este punto, hay en la censura un sustrato de creencia de que lo que vemos resulta un estímulo directo de lo que hacemos.

Pero hay una diferencia entre una influencia y una función formativa, ya que la primera refiere una relación directa de recepción unidireccional, mientras que la segunda es un complejo universo de la circulación colectiva de imágenes. El poder de una imagen no es atribuible sólo a un medio o a una representación como originaria de una reacción.

La pornografía es el género que supone “lo revela todo”, no oculta nada, registra al detalle todo lo que tiene que revelar, recorta y decapita cuerpos casi como muestra didáctica de cómo es que se tiene que tener sexo. Sin embargo, la “sustancia del goce” (de Lacan) percibida desde afuera está radicalmente perdida (Zizek, 2000). En el seminario XI, Lacan, relaciona contradictoriamente la mirada y la visión: la visión está del lado del sujeto mientras que la mirada está del lado del objeto. Como lo dice Nietzsche en una de sus frases “si miras mucho, el abismo termina mirándote”.

Esta contradicción lacaniana de la visión-mirada se pierde en la pornografía, pues es intrínsecamente perversa. Pero este carácter perverso no se basa en el  que te lo muestre todo hasta el final, en la pornografía fuerza al espectador a ocupar una posición perversa (Zizek,2000). En la pornografía se da una suerte de inversión de papeles: la mirada cae en nosotros. Nos volvemos objetos al mirar estupefactamente la imagen que “lo revela todo”. En la pornografía, los sujetos reales son los actores de la pantalla que tratan de excitarnos sexualmente, nos manipulan y gozan de ello, nos volvemos objetos-mirada en el acto de ver pornografía, estado que nos cuesta desaparecer para recuperar nuestro estado sujeto-visión. Los actores son quienes controlan la mirada y no el espectador y por ende controlan el deseo.

Aquí nace la primera idea de creación de obras o curadurías que sirvan de co-texto artístico (texto que acompañe el texto) de tal forma que el sujeto mire y controle la obra, imprimir valores de interpretación a la visión. Un espacio que invite a generar preguntas sobre el porno, la sexualidad, la construcción de género, los hilados finos e imperceptibles que norman los cuerpos desde la pornografía (tecnología cultural creadora objetivizante de roles de género y prácticas sexuales) y desde los discursos mediáticos. Que ingrese nuevos sistemas de significados que problematicen los imaginarios sexuales y las correcciones históricas binarias respecto del cuerpo y de las sexualidades construidas en varios sistemas de escritura de los cuerpos, incluida la pornografía, que decapita cuerpos y recorta genitales casi didácticamente que terminan construyendo diferencias, masculinidades y feminidades, ideales de cuerpos musculados, “hiper siliconadas”, cuerpos jóvenes.

Entendiendo el deseo en términos lacanianos como apuntador de la insatisfacción intrínseca y no sólo como el placer momentáneo por complacer una necesidad. Es decir, dar cuenta de una pulsión creadora, expresión que a pesar de sus mutaciones está ahí recurrentemente, se convierte en una urgencia que ya da pasos y evidencia un movimiento muy fértil también en Latinoamérica.

Es necesario, por lo tanto, sugerir el ingreso de plataformas que reúnan estos enunciados y que inciten la creación local, sin censura. La mirada sensible a través de la sabiduría del cuerpo político que expresa desde su propia visión, desde su propio deseo inherente insatisfecho.

Pasarían unos años, repasos de análisis históricos, y encuentro de obras para irme dando cuenta de que no estaba solo en el camino, existía una corriente de arte recurrente hace un poco más de una década que utilizaba el cuerpo y el sexo como insumo de producción simbólica.

Insertar un espacio que aglutinara estos discursos se convertiría en la semilla que hizo nacer Lasicalíptica en el 2013 en el Ecuador y que para el 2015 empieza a absorber desbordes cada vez más frecuentes en este terruño.

 

Segunda Parada “Manifiesto Contrasexual”.

 

Un texto muy importante que recoge la visiones posestructuralistas de las problematizaciones sobre el cuerpo y las sexualidades es el Manifiesto Contrasexual de Beatriz Preciado[7]. Voy a permitirme citar gran parte de su primer apartado pues es básico entender algunos enunciados como visión filosófica y política que ha definido gran parte de las búsquedas curatoriales y puestas en serie de Lasicalíptica. Preciado propone en este importante texto una nueva matriz de enunciación equivalente, la contrasexualidad.

“La contrasexualidad no es la creación de una nueva naturaleza, sino más bien el fin de la Naturaleza como orden que legitima la sujeción de unos cuerpos a otros. La contrasexualidad es, en primer lugar, un análisis crítico de la diferencia de género y sexo, producto del contrato social heterocentrado, cuyas performatividades han sido inscritas en los cuerpos como verdades biológicas (Butler, 2001). En segundo lugar: la contrasexualidad apunta a sustituir este contrato social que denominamos Naturaleza por un contrato contrasexual. En el marco del contrato contrasexual, los cuerpos se reconocen a sí mismos no como hombres o mujeres sino como cuerpos hablantes, y reconocen a los otros como cuerpos hablantes. Se reconocen a sí mismos la posibilidad de acceder a todas las prácticas significantes, así como a todas las posiciones de enunciación, en tanto sujetos, que la historia ha determinado como masculinas, femeninas o perversas. Por consiguiente, renuncian no sólo a una identidad sexual cerrada y determinada naturalmente…

La nueva sociedad toma el nombre de sociedad contrasexual al menos por dos razones. Una, y de manera negativa: la sociedad contrasexual se dedica a la deconstrucción sistemática de la naturalización de las prácticas sexuales y del sistema de género. Dos, y de manera positiva: la sociedad contrasexual proclama la equivalencia (y no la igualdad) de todos los cuerpos-sujetos hablantes que comprometen con los términos del contrato contrasexual dedicados a la búsqueda del placer-saber.

El nombre de contrasexualidad proviene indirectamente de Foucault, para quien la forma más eficaz de resistencia a la producción disciplinaria de la sexualidad en nuestra sociedad no es la lucha contra la prohibición (como la propuesta por los movimientos de liberación sexual antirepresivos de los años setenta), sino la contraproductividad, es decir, la producción de formas de placer-saber alternativas a la sexualidad moderna. Las prácticas contrasexuales se deben comprender como “tecnologías de resistencia, dicho de otra manera, como formas de contra disciplina sexual.

La contrasexualidad es también una teoría del cuerpo que se sitúa fuera de las oposiciones hombre/mujer, masculino/femenino, heterosexualidad/homosexualidad. Define la sexualidad como tecnología, y considera que los diferentes elementos del sistema sexo/género denominados hombre, mujer homosexual, heterosexual, transexual, así como sus prácticas e identidades sexuales, no son sino máquinas, productos, instrumentos, aparatos, trucos, prótesis, redes, aplicaciones, programas, conexiones, flujos de energía y de información, interrupciones e interruptores, llaves, leyes de circulación, fronteras, constreñimientos, diseños, lógicas, equipos, formatos, accidentes, detritos, mecanismos, usos desvíos…

La contrasexualidad afirma que el deseo, la excitación sexual y el orgasmo no son sino los productos retrospectivos de cierta tecnología sexual que identifica los órganos reproductivos como órganos sexuales, en detrimento de una sexualización de la totalidad del cuerpo.

La historia de la humanidad saldría beneficiada al rebautizarse como historia de las tecnologías, siendo el sexo y el género aparatos inscritos en un sistema tecnológico complejo. Esta historia de las tecnologías muestra que La Naturaleza Humana no es sino un efecto de negociación permanente de las fronteras entre humano y animal, cuerpo y máquina (Donna Haraway, 1995)…

La contrasexualidad tiene por objeto el estudio de las trasformaciones tecnológicas de los cuerpos sexuados y generizados. No rechaza la hipótesis de las construcciones sociales o psicológicas del género, pero las resitúa como mecanismos, estrategias de un sistema tecnológico más amplio…

Con la voluntad desnaturalizar y desmitificar las nociones tradicionales de sexo y género, la contrasexualidad tiene como tarea prioritaria el estudio de los instrumentos y los apartaos sexuales, y por lo tanto, las relaciones de sexo y de género que se establecen entre el cuerpo y la máquina.

La naturaleza humana es un efecto de tecnología social que reproduce en los cuerpos, los espacios y los discursos la ecuación naturaleza=heterosexualidad. El sistema heterosexual es un aparato social de producción de feminidad y masculinidad que opera por división y fragmentación del cuerpo: recorta órganos y genera zonas de alta intensidad sensitiva y motriz visual, táctil, olfativa…) que después identifica como centros naturales y anatómicos de la diferencia sexual.

Los roles y las prácticas sexuales, que naturalmente se atribuyen a los géneros masculino y femenino, son un conjunto arbitrario de regulaciones inscritas en los cuerpos que aseguran material de un sexo sobre otro… Una heteropartición en la que no es posible la simetría. Extrae determinadas partes de la totalidad del cuerpo para hacer de ellas significantes sexuales.

La (hetero)sexualidad, lejos de surgir espontáneamente de cada cuerpo recién nacido, debe reinscribirse o restituirse a través de operaciones constantes de repetición y de recitación de los códigos (de un sistema de escritura) (masculino y femenino) socialmente investidos como naturales.

El sistema de sexo-género[8] es un sistema de escritura. El cuerpo es un texto socialmente construido, un archivo orgánico de la historia de la humanidad como historia de la producción-reproducción sexual, en la que ciertos códigos se naturalizan, otros quedan elípticos y otros son sistemáticamente eliminados…

La contrasexualidad tiene como tarea identificar los espacios erróneos, los fallos de la estructura del texto (cuerpos intersexuales, hermafroditas, locas, camioneras, maricones, bollos, histéricas, frígidas, hermafrodykes…), y reforzar el poder de las desviaciones y derivas respecto del sistema heterocentrado.

Lo que hay que sacudir son las tecnologías de la escritura del sexo y del género, así como sus instituciones. No se trata de sustituir unos términos por otros. Tampoco de deshacerse de las marcas de género o de las referencias a la heterosexualidad, sino de modificar las posiciones de enunciación. Derrida ya lo había previsto en su lectura de los enunciados performativos según Austin[9]. Más tarde Judith Butler utilizará esta noción de performatividad para entender los actos de habla en los que las bollos, hegemónico apropiándose de su fuerza performativa. Butler llamará “performatividad queer” a la fuerza política de la cita descontextualizada de un insulto homofóbico y de la inversión de las posiciones de enunciación hegemónicas que éste provoca. Así por ejemplo, bollo pasa de ser un insulto pronunciado por los sujetos heterosexuales para marcar a las lesbianas como “abyectas”, a convertirse posteriormente en una autodeterminación contestataria y productiva de un grupo de “cuerpos abyectos” que por primera vez toman la palabra y reclaman su propia identidad”.

 

Pico y garra, sin pájaro ni ala. La creación de una plataforma editorial que aglutine un movimiento.

 

Frente a la necesidad de dar cuenta de un puñado de enunciados y artistas con preocupaciones comunes Lasicalíptica nace en mayo del 2013 como una plataforma artística multi-disciplinaria internacional con sede en Quito, cuyo objetivo es la creación de plataformas de exhibición y creación que propicien la difusión de arte sexuado entendiéndolo como obras de arte atravesadas por temáticas de sexo; diversidades sexuales; cuerpos y géneros asimétricos; activismo en derechos sexuales; y visibilidad de prácticas sexuales poco enunciadas.

Así, principalmente funcionamos como visibilizadores y creadores de matrices de sentido en la sociedad que des-estigmaticen o de-construyan imaginarios sobre el uso de la imagen sexual en el arte como camino visibilizador de realidades sexuales y problemáticas simbólicas que giran alrededor de las prácticas sexuales, diversidades sexo-genéricas y de los cuerpos, haciendo hincapié en aquellas y aquellos que han sido relegadxs de los conjuntos de imaginarios sexuales de la sociedad ecuatoriana y latinoamericana a nuestro criterio (lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros y heterosexuales que reflexionan sobre roles simbólicos de género en la sociedad y en sus mismas definiciones, así como cuerpos fuera de cánones estéticos de representación clásica y de diversidad étnica).

Consideramos como principal componente de difusión de nuestras propuestas curatoriales al medio web, puesto que ofrece una gran capacidad de difusión masiva que puede llegar a tener obras de arte, temáticas e investigaciones, tanto a nivel nacional como internacional.

En ese sentido ya hemos venido trabajando sostenidamente durante casi dos años en la creación de dos plataformas virtuales de difusión de arte sexuado (cuir/queer, posporno, erotismo, ensayo, cuento, poesía y artículos todos enmarcados en la militancia de derechos sexuales y la visibilidad de cuerpos y sexualidades excluidas de los imaginarios sexuales latinoamericanos) : por un lado recogemos en una publicación web a manera de artzines y de acceso gratuito, obras y artículos sobre todo de ecuatorianxs y latinoamericanxs, además de publicar en una galería virtual las obras que por su extensión, exceden el tamaño de un artículo de revista.

Por nuestras propuestas curatoriales han pasado obras de varios ecuatorianos, Yuichi, Itan, Diego Ortiz, Lenin Javier Soria, Guimo Pixel, Fabo Ceferino, Paola Proaño, Damián Pérez, León Sierra, Pedro Artieda, Verónica Iturralde, Ricardo Luna, Sado Salado, Janio Díaz Navarrete, Colectivo Bestiario, Carlos Noriega, Boris Torres, Sebastián Monteverde, Ángelo Mármol, Jorge Espinoza, Pacha Queer, Juan Fernando León, Proyecto Lilith.

De hispanoamérica hemos expuesto las iniciativas de Lucas Gutiérrez (Ar), Effy Chorubczyk (Ar), Carlos Melo Iturriaga (Ch), Laura Gam (Ar), Juan Velandia (Col), Inés Perneth (Col), Manuel Amador (Mx), Juan Francisco Bertoni (Ar), Bruno Archie (Br), Nicolás de Urquiza (Ar), David Crespo (Esp), Jesús María Álvarez (Pe), Hernesto Conhache (Esp), Fabián Rodríguez (Vzla).

Un segundo componente de Lasicalíptica consiste en la exhibición en espacios de arte institucionales y alternativos, que ya tuvo su primera fase, fue la Primera Muestra de Cine y Vídeo Sicalíptico que formó parte de los Eventos Preparatorios de CONTRANATURA – Bienal de Artes LGBTI y tuvo lugar en FLACSO- CINE. La Muestra reunió largometrajes, vídeoartes, vídeoperformances y cortometrajes provenientes sobretodo de artistas Latinoamericanos de la escena contemporánea; la misma que agrupó temáticas de militancia sexual, disidencias sexuales, arte posporno y ensayo documental de la región y el mundo. La obra de Diego Stickar (Argentina), Felipe Rivas San Martín (Chile), Colectivo Wazka (Argentina), Miroslava Tobar (México), Lucía Egaña (España), Travis Mathews y James Franco (USA), el multi-premiado Thunska Pansittivorakul (Tailandia), el Proyecto Transgénero (Ecuador), entre otros, fueron los elegidos para ser exhibidos durante el mes de julio y agosto del 2013, en Quito.

Recogiendo pasos, podemos dar cuenta de un intenso y sostenido trabajo de varios de estos artistas a quienes venimos acompañando y exponiendo. En el marco de la proyección de una siguiente fase hemos decidido reflexionar desde la construcción de la primera residencia de arte sobre el cuerpo-sujetx vih “Positiva – el cuerpo vih”, evento que reunió por primera vez en el mundo a artistas para crear y discutir sobre el tema. Propuestas sobre todo performáticas de la mano de Lucas Gutiérrez (Ar), Damián Pérez (Ec), Fernando Falconí (Ec), Micaela Cyrino (Br), Sofía Barriga (Ec), Gustavo Solar (Ch), Ricardo Luna (Ec) y las instalaciones de Alejo Campos (Ar) y Wilfredo Zambrano (Pe). Debates e irrupciones en el espacio público y las instalaciones del Centro de Arte Contemporáneo de Quito se plantearon reflexionar durante la semana del 25 al 30 de mayo del 20015 la construcción histórica de subjetividades y estigmas sociales respecto de un ideal cuerpo joven y sano que ha tendido construir la sociedad y que no coincide con los avances científicos respecto de los tratamientos. Una oportunidad de actualización desmitificación de estas corporalidades. Las memorias y reflexiones alcanzadas serán sintetizadas en nuestra siguiente artzine.

Podemos concluir en un pensamiento que pretende ser transgresor refiriéndonos al ingreso de nuevas líneas de sentidos al conjunto de ideales de una sociedad en donde no existían estas escrituras. Al Ecuador y sus desbordes virtuales internacionales.

 

MANIFIESTO SICALÍPTICX

 

Ni hombres, ni mujeres; cuerpxs hablantes. Un cuerpx más; sujetx/cuerpx que expresa, siente, existe, desea; orgasma, termina, no terminx; no mama para empezar; no se complementa, no se sujeciona; no se asquea del semen; embarra de sangre infecta; sangre seca en un condón; fluidos que se juntan y dan luz una vida y no una muerte. Orgullosxs de nuestrx ano; combatientes frente al macho marica que no acepta su ano, como si por ahí se contaminara de feminidad; Travestis, trans; asesinadxs vilmente e impunemente; Desnudxs para desclasificarnos, vestidxs para significarnxs. No igualitarixs; diferentes. No normalizadxs; no mercancías. No perlas; no divas. La sabia academia somos nosotrxs mismxs, la vivimos simplemente; o complejamente; día a día. Nuestrxs ojos recortan cualquier cuerpo en el deseo, decapitamos a placer o abrimos el oído como las nalgas. Nos mojamos. Tenemos vulva; tenemos tetas. Escuchamos, no escuchamos. Nos escribimos con “x” porque asì ni pronunciarnos podrían. Varios cuerpxs. Un cuerpx. Unx.

 

Cuerpx Vih  (Lasicalíptica #6) Texto curatorial.

Si partimos desde una idea de realidad como un asunto subjetivo, una acumulación gradual de información y una forma de especialización, parecería posible la neutralidad y objetividad en el momento de tomar una decisión (utópica) de liberarse de los conceptos estigmatizadores sobre el vih. Estos conceptos han sido construidos en las últimas décadas por algunos discursos de prevención, por la ausencia de discusión en ciertos contextos y hasta por algunas expresiones del  arte, hijas de su época.  Ante esto, nos planteamos una propuesta artística para interpelar la realidad en la calle desde discursos vih positivos (diagnosticados o “concernidos”), lo que resultó en encuentros de toda índole, en la residencia artística “Positiva – el cuerpo vih”, que se llevó a cabo en mayo del 2015 en la ciudad de Quito, y reunió a varios de quienes escriben y participan en el número 6 de Lasicalíptica, una de las propuestas presentadas en el marco del Premio Mariano Aguilera.

Esta residencia señaló la ignorancia como el reflejo de la estructura social, del lugar de confort, de la banalidad acomodada, del “le pasa al otro. Ignorancia dirigida por quienes, más allá del poder y el dinero,  parecen no querer  producir ideas con la urgencia necesaria.

En los tiempos que transcurrimos, un cuerpo que se asume positivo (por estado serológico o político) se convierte en una  herramienta no hegemónica que tensiona valores idílicos, específicamente la idea horizonte -cuerpo joven y sano-. Esos cuerpos/sujetos positivos de frente, alzando la mano, exigiendo y reivindicando su lugar de enunciación, no son comunes, están teñidxs de vergüenza, desinformación, estigmas y culpas, son cuerpos vistos desde el otro como un distinto, un sano prioritario que exige que lo cuidemos de nosotros mismos.

Utilizando la anécdota, la ciencia y su propia experiencia, los individuxs hablantes pueden accionar y constituir un mecanismo de de-construcción de estos conjuntos y relaciones de la desinformada “cultura de la sexualidad”. Donde el vih es miedo, y el miedo es el orgasmo. Las prácticas artísticas en relación al vih caminan en el hilo del riesgo. En el afán de “hacer un bien” que des-estigmatice el cuerpo vih, cabe la posibilidad de que ocurra todo lo contrario, como enuncia Alejo Campos, uno de los articulistas de este número,  el sentido dependerá entonces de la incontrolable interpretación del espectador.

Así, frente a esta inmedible posibilidad estética, decidimos presentar una nueva edición de Lasicalíptica, que recoge las memorias de la residencia artística “Positiva – el cuerpo vih-”.

Tras reunirnos y enfrentarnos a una realidad que no es neutra, y  que hemos experimentado quienes convivimos con el virus. En esta edición exploramos los posibles significados contemporáneos del vih y de sus sujetos/cuerpo hablantes, son recogidos como respuesta colectiva/comunitaria/política y de sus propias experiencias, y son relevantes a todxs lxs seres humanxs, concernidos o no, pero tocados por una realidad e interpelados en sus propios lugares de enunciación que suponen ajenos a la realidad positiva.

En esta propuesta, la muerte está presente, es un sujeto constante y con distintas cargas significativas: la enfermedad como representación negativa histórica construida y asignada al vih, como carga social sobre este virus. El cuerpo positivo y concernido como posibilidad y característica del ser humano y de la sexualidad. La prevención como amplificador de la discriminación desde la perspectiva del  “contacto tóxico”. Los candados a las patentes para retrovirales y las trincheras de lucha en relación a licencias obligatorias y voluntarias. El tratamiento como solución científica a la muerte y a la infección. El DERECHO al acceso a retrovirales inmediatamente de que se conoce un estado serológico positivo para mejorar la calidad de vida. La denuncia de falta de acceso a prueba comunitaria y políticas de prevención combinada en muchos países y también en el Ecuador. La invisibilización de la mujer en las campañas de prevención. La inclusión y participación de comunidades de positivxs como espacios generadores de directrices y experiencia. El concernirse, tomar interés, informarse respecto del vih como herramienta de práctica sexual. La desdramatización del término vih a partir del fin del silencio.

El hilo conductor de este número es una serie fotográfica que utiliza la metáfora como herramienta de desborde con el que procuramos un enfrentamiento ambiguo lo más democrático y crítico posible; es decir un enfrentamiento positivo.

Así llamamos la atención sobre el hecho de que la muerte y la vida son posibilidades concretas y cotidianas con el vih, pero a estas alturas del siglo XXI es claro que la responsabilidad de indagar su estado serológico es de cada uno y esa responsabilidad no es extensible a los cuerpos positivos.

Por otro lado, aunque es un hecho confirmado que con el tratamiento se alcanza una carga viral indetectable, es decir no transmisible, si además, nuevas infecciones son imposibles si se accede al tratamiento retroviral de calidad, todavía convivir con este virus en la sociedad contemporánea sigue siendo sinónimo de estigma y discriminación. El ejemplo más trágico de esta discriminación es la ausencia de una  cura, que es todavía un fantasma que tomará mucho, demasiado, tiempo si quienes están en los lugares de decisión de la investigación y la inversión en ciencia no se liberan de sus propios fantasmas de que el VIH es la “epidemia de los proscritos”.

Como artista y organizador de este discurso, VIH POSITIVO, mi lugar de enunciación me obliga a denunciar, a proponer, a incorporar las otras causas; a cuestionar incluso aquello que se supone aliado y sobre todo a descubrir, en cada encuentro, a los diversos actores positivos que resisten, cuestionan y proponen desde la certeza de que la transformación de las causas y la autodeterminación de los efectos pasa por una militancia artística, política y humana que nos pertenece como comunidad positiva pero que incumbe y concierne a todxs lxs mortales humanxs.

 

Referencias Bibliográficas

  • Zizek, Slavoj. (2004). “Pornografía, nostalgia, montaje; una triada de la mirada”. Mirando al sesgo. Buenos Aires, Argentina: Paidós, p 179-205.
  • Lacan, Jacques (1984) “El estadio del espejo como formador de la función del yo *je+ tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”. Escritos, tomo I. México D. F., México: Siglo XXI, p 86 -93.
  • Preciado, Beatriz, (2011) “Manifiesto Contrasexual”. Barcelona. España: Anagrama.
  • Jacques Derrida, “Signature événement contexte”, Marges de la Philosophie. París, Minuit, 1972, pp 382 -390 (traducción al castellano: “Firma, acontecimiento, contexto”, Márgenes de la filosofía, Cátedra, 1998, 99 347 -372).
  • Judith Butler, Bodies that Matter, The Discursive Limits of Sex, Nueva York, Routledge, 1993.
  • Monique Wittig, “The Category of Sex”, The Straight Mind, Boston, Beacon Press, 1982.
  • Gilles Deleuze y Félix Guattari, El anti- Edipo, capitalismo y esquizofrenia, traducción de Francisco Monge, Barcelona, Paidós, 1985, p148.

 

[1] Véase Preciado, Beatriz, (2011)” Manifiesto Contrasexual”. Barcelona. España: Anagrama.

[2] Expresión “contrato social heterocentrado, cuyas performatividades han sido inscritas en los cuerpos como verdades biológicas” Judith Butler, Bodies that Matter, The Discursive Limits of Sex, Nueva York, Routledge, 1993.

[3]  Lacan, Jacques (1984) “El estadío del espejo como formador de la función del yo *je+ tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”. Escritos, tomo I. México D. F., México: Siglo XXI, p 86 -93.

[4] Zizek, Slavoj. (2004). “Pornografía, nostalgia, montaje; una triada de la mirada”. Mirando al sesgo. Buenos Aires, Argentina: Paidós, p 179-205.

[5] Zizek, Slavoj. (2004). “Pornografía, nostalgia, montaje; una triada de la mirada”. Mirando al sesgo. Buenos Aires, Argentina: Paidós, p 179-205.

[6] Lacan, Jacques (1984) “El estadío del espejo como formador de la función del yo *je+ tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”. Escritos, tomo I. México D. F., México: Siglo XXI, p 86 -93.

[7] Preciado, Beatriz, (2011) “Manifiesto Contrasexual”. Barcelona. España: Anagrama.

[8] La expresión “sistema sexo/género fue utilizada por primera vez por Guy Rubin en su artículo “The Taffic Women”, en Reyna R. Reiter (ed.), Towards an Anthropology of Woman,

Nueva York, Montly Review Press, 1975.

[9] Jacques Derrida, “Signature événement contexte”, Marges de la Philosophie. París, Minuit, 1972, pp 382 -390 (traducción al castellano: “Firma, acontecimiento, contexto”, Márgenes de la filosofía, Cátedra, 1998, 99 347 -372).